martes, 10 de octubre de 2017

Argentina vs. Messi

Hay variadas razones para entender por qué se llegó acá. El nivel de algunos jugadores, planteos de Bauza, decisiones de Sampaoli y, claro, no haber sabido rodear al mejor.

Parece mentira que todavía la Selección no sepa jugar con Messi. Pero es así. Pasaron los años, los técnicos y los compañeros, y todavía Argentina no potencia al mejor del mundo. El partido contra Perú sirvió como una nueva muestra. El que mejor lo aprovechó fue Benedetto; le marcó el pase tres veces (para la cabeza, la derecha y la zurda, todo el abanico posible) y Messi lo dejó siempre de cara al gol. El problema es que no acertó en ninguna.
A Rigoni le negó el festejo Trauco, pero había interpretado bien tirar la diagonal cuando el 10 se sacaba rivales de encima. Eso es lo que hay que hacer: confiar en que Messi va a poder. Por el contrario, muchos se quedan parados; esperan la jugada antológica, prefieren ser testigos privilegiados. Probablemente se inhiban.
En la falta de un socio, llama la atención, por ejemplo, que no haya decenas de combinaciones entre Messi y Di María: juegan juntos desde los Olímpicos de Beijing. ¡Hace nueve años! La ilusión de Pastore duró una Copa América (Chile 2015); la de Banega, la siguiente (EE.UU. 2016). Ya quedó escrito varias veces que no hay volantes que rompan, que lleguen al área. Tampoco le rebotan como quiere. Menos hay un organizador claro que pueda asistirlo. Y la frase de Dybala, aun insuficiente como para dejar de tenerlo en consideración, no hizo más que recordar lo que se vio: están lejos de armar una dupla. Con criterio, en su momento Sampaoli reconoció en la intimidad que, más allá de la ilusión que generaban Leo y la Joya juntos, “el socio de Messi lo va a decidir Leo, no yo”. Es decir, iba a ser el juego, no la suma de nombres. En estos años, incluyendo los que deberían activarlo desde atrás (lo que hizo Gago en el ciclo Sabella) y los que deben convertir lo que él inicia, el que mejor se unió fue Gonzalo Higuaín, que ve estos partidos por TV. Por último, seguramente haya un déficit en el propio Leo. A veces él mismo se aleja, embarcado en maniobras contra varios rivales. De esa forma, a veces no hay quien pueda seguirlo. El repaso de las Eliminatorias deja razones variadas para entender por qué se llegó a esta instancia. Algo tan extremo no puede explicarse por un motivo. Y así enumeramos los niveles de algunos jugadores, la falta de especialistas para determinadas funciones, planteos de Bauza, decisiones de Sampaoli y, claro, no haber sabido rodear al mejor.
Potencia 
La renovación de Ecuador fue pensada por Célico para sacarle rédito a la altura. La lógica fue convocar jugadores habituados al torneo local; algunos de equipos de Quito, otros que van de visitante cada dos semanas. Ante Chile se vio un equipo que, si bien perdió por errores individuales, estuvo bien plantado, con Intriago como el mejor recuperador. El lateral izquierdo Ramírez seguro pase seguido; y del medio hacia adelante puede faltarle elaboración, pero le sobra potencia.
Depende del rival 
Si Ecuador junta a Enner Valencia con Ordóñez, tendrá su lógica que Sampaoli incluya a Fazio. Habría un tercer central para que no defiendan mano a mano. El problema sería que quede mucho espacio a la espalda de los laterales volantes.
A probar de lejos 
Pese a que en la altura siempre se puede aprovechar el viaje de la pelota, no nos sobran jugadores de buena media distancia. Contra Perú se probó, sobre todo por no poder entrarle al rival; hoy debería ser porque los 2.850 metros invitan.

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